La existencia del Islam, su realidad y su expansión es un hecho que invita a reflexionar.
El judaísmo establece y consolida un monoteísmo estricto y bastante próximo, personal. El cristianismo, por su parte, lo revela como tan próximo que “él mismo desciende y planta su tienda entre nosotros” y aparece la Trinidad como elaboración doctrinal de la nueva revelación. Dios se identifica con la criatura hasta tal punto que hacer el bien a los demás es hacérselo al mismo Dios. Parece que esta revelación es concluyente. No acerca a Dios porque él mismo se acerca a nosotros, es Jesús. Entonces ¿qué viene a hacer el Islam en esta progresión? ¿No es una vuelta atrás, que nos vuelve a reenviar al Dios Yahvé del Antiguo Testamento? pues ya lleva 14 siglos. Sin embargo, ¿no merecería el Islam más atención por parte de los cristianos y recabar en él algunos aspectos menos señalados en el cristianismo, en un difícil pero fructuoso intercambio religioso?
En esta hora del diálogo intercultural e interreligioso presentamos este libro de Torres Queiruga que puede ser útil en el trabajo de la gestión de la interculturalidad.
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