Pobreza Cero. En camino

Análisis de actualidad (I) - Octubre 2005





En las próximas semanas la campaña internacional de Acción Contra la Pobreza –entre nosotros conocida como Pobreza Cero- va a desplegar diversas convocatorias y actos. Tras un año de movilizaciones, la cumbre de la Organización Mundial del Comercio que se celebrará en diciembre es el referente hacia el que apuntan ahora todos los esfuerzos de la presión ciudadana.

En este camino habrá quienes tienen motivos para la indiferencia. No faltan nunca razones: la desconfianza en los resultados; la cruda realidad del mercado que parece relegar estos movimientos a la estética de la ingenuidad; incluso, la proliferación de actos y convocatorias, expresión de un movimiento plural, pero que acaba siendo comprensible tan sólo para iniciados. En estas líneas te invitamos a secundar las iniciativas que se van a proponer recordando también otras razones. Razones para sostener los climas de opinión y presión pública. Razones para contagiar en las personas que nos rodean una percepción ilusionante de la participación ciudadana.

 



Un momento crucial  

En la Asamblea General de Naciones Unidas,  189 países suscribieron en el año 2000 un plan de acción contra la pobreza: los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Por primera vez, la comunidad internacional se comprometía con medidas estructurales, abordadas de manera integral. Se establecían metas concretas: reducir la proporción de personas en situación de pobreza extrema y desnutrición; reducir tasas de mortalidad infantil y materna; generalizar la enseñanza primaria; aumentar el acceso al agua potable y el saneamiento. Se formulaban plazos temporales –la mayoría referidos al año 2015- e indicadores para seguir su evolución. En definitiva, el compromiso suscrito iba más allá de meras declaraciones formales.

El pasado mes de setiembre se ha llevado a cabo una revisión de su cumplimiento. Las tendencias observadas indican que los avances son lentos y desiguales. Por otra parte, el conglomerado de intereses económicos y estratégicos de los países ricos dificulta avances en cuestiones tan decisivas como la deuda externa y el comercio internacional –verdaderos lastres del desarrollo-. Los compromisos de financiación y la puesta en marcha de medidas fiscales globales continúan siendo etéreos.

Estamos ante un momento crucial. En los próximos meses, la presión ciudadana va a seguir siendo determinante. Determinante, sí, aunque a veces atenuemos demasiado el alcance de nuestras posibilidades. Hay ya un camino recorrido. La propia  formulación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio es fruto de una sostenida presión para concretar metas, compromisos y plazos. Los medios de comunicación se hacen eco, de manera creciente, de los argumentos y denuncias que las organizaciones sociales llevan décadas trasladando. Son muchas las personas conscientes de la asfixia que supone la deuda externa, o de las trabas que imponemos a la comercialización de los productos de las economías del sur. La progresiva sensibilización llevada a cabo en el sistema educativo ha hecho que estas cuestiones no suenen a música celestial... Conviene adoptar esta perspectiva de los logros para el camino que queda por delante.

Una invitación

Vivimos inmersos en lo instantáneo y los acontecimientos se agolpan a tal ritmo que resulta difícil digerirlos. Basta fijarse en las veces que los presentadores de los espacios informativos pronuncian las palabras “información puntual”. Al final, las tragedias, el sufrimiento, la injusticia, se suceden de tal forma que no queda espacio para ahondar en las causas ni valorar los procesos. Quienes trabajan diariamente en las aulas, quienes transmiten valores y cultura, son testigos de la impotencia que acaba instalándose en nuestra percepciones. No hace falta profundizar en muchos análisis para palpar la decepción.

Te invitamos a poner un acento nuevo en las iniciativas que en los próximos meses se nos van a ir proponiendo. Con todas sus debilidades, te invitamos a confiar en el sentido de las movilizaciones; a percibir la relevancia que tienen en nuestras sociedades los climas de opinión y su incidencia en el poder político; a sostener, a pesar de sus limitaciones, la necesaria labor educativa y de sensibilización. Te invitamos a recordar que los logros conquistados son fruto de largos procesos y, a veces, también de los fracasos; a buscar siempre el margen de poder, y por tanto, de responsabilidad que queda en nuestras manos. A cultivar el arte de la perseverancia:

“Creo que podemos ganar. Pero a condición  de acordarnos de una realidad penosa: todo, o casi todo, tarda mucho, un tiempo increíble... La lección más difícil que hay que aprender es cómo perder sin desanimarse. Todos los logros del pasado, de los que somos beneficiarios hoy, fueron ganados por gente que empezaron perdiendo. Lucharon y perdieron, lucharon y perdieron, lucharon y perdieron. Podemos ganar, pero a condición de acordarnos de una realidad penosa: todo, o casi todo, tarda mucho, un tiempo increíble... La primera lección es cómo perder sin desanimarse”

Susan George, en Justicia Global, Icaria 2002

La fe cristiana hunde sus raíces en esta experiencia de camino. Desde los tiempos del éxodo. Con todos sus cansancios e impaciencias. Con todos los desengaños que invitan a retirarse. Con la presencia también de un Dios que impulsa y es promesa de vida nueva.

Centro Social Ignacio Ellacuría

Octubre de 2005 




Enlaces de interés

ALBOAN

Boletín nº 35, 
primaver  2005



 


2005, un año para la movilización contra la pobreza. Análisis de las organizaciones del Norte y del Sur.

Campaña Pobreza Cero


 


Página de la campaña gestionada por la Coordinadora de ONGD en España.  Ofrece noticias, documentos para la reflexión, propuestas de acción...