Frontera Sur

Análisis de actualidad (II) - Octubre 2005

El reconocimiento de la dignidad humana es fruto de una larga conquista histórica. Desde diversas tradiciones filosóficas y religiosas, hemos alcanzado a afirmar el valor absoluto del ser humano. La dignidad de la familia humana. Sin embargo, los acontecimientos en las vallas de Ceuta y Melilla evidencian la fragilidad de una cultura de los derechos humanos con la que creíamos identificarnos. Las fronteras se convierten en iconos de la contradicción. Quienes llegan a ellas ponen de manifiesto el drama de los países de procedencia y las resistencias de los países de destino. Y unos escasos metros separados por alambre acreditan la existencia de distintas dignidades. En lo más fundamental: la dignidad que corresponde a una existencia humana o el abandono a la propia suerte.

Poca gente duda ya de que el verdadero efecto llamada es la desesperación que empuja a estas personas. El testimonio reiterado de que lo volverán a intentar es buena prueba de ello. El propio ministro Moratinos reconocía que “el problema no es el efecto llamada de la regularización de inmigrantes, sino la llamada contra el hambre y la miseria que el continente africano nos está haciendo”.

Sin embargo, carecemos de estrategias. Cuando se habla de desarrollo en los países de procedencia, debemos recordar el argumento que las ONG nos trasladan: unas condiciones más justas en las relaciones comerciales supondrían cambios significativos en sus economías. No se abordan con decisión las causas estructurales. Y el miedo a aparecer como indecisos y débiles ante futuros electores obliga al refuerzo de las fronteras y a “reactivar” un tratado de repatriaciones con Marruecos que conculca derechos básicos con los que nuestro Estado está comprometido.

La complejidad del fenómeno no justifica una gestión que ha tenido graves consecuencias: 

1. No puede confundirse la necesidad de regular los flujos migratorios con una política dirigida a acabar con el efecto mediático de las escenas en la frontera. Los compromisos internacionales contraídos por el Estado español en materia de derechos humanos obligan a investigar las actuaciones en el control de las vallas. Porque ha habido muertos. Resulta también cuestionable la reactivación del tratado de repatriaciones con Marruecos. Nuestra responsabilidad no acaba en el acto de la devolución, sino que se extiende a las consecuencias que de él puedan derivarse. Y ha habido consecuencias.

2. Los lugares de donde proceden los principales flujos de inmigración irregular hacia nuestro país    – Ceuta, Melilla, costas saharauis– son zonas con las que Marruecos mantiene contenciosos con España. Los intentos de cruzar las fronteras de Ceuta y Melilla han sido utilizados para poner en cuestión la españolidad de ese territorio. Y por la otra parte, para responder con firmeza a ese cuestionamiento. Sin embargo, la sensibilidad que mostramos ante las imágenes del dolor debería sostener una opinión pública capaz de anteponer la suerte de las personas a las relaciones bilaterales, y exigirlo con rotundidad a nuestras fuerzas políticas.

3. Algunas actuaciones y declaraciones han fomentado climas de opinión en el sentido contrario: avalanchas incontrolables e imágenes de debilidad en nuestras fronteras. Actuaciones oportunistas que dificultan la integración de las personas que están trabajando y viviendo entre nosotros y ponen zancadillas a los esfuerzos de sensibilización social. La búsqueda de rentabilidad política en una cuestión tan delicada nos resulta lamentable.

Las imágenes de las fronteras nos van a seguir acompañando. Y tendremos que sostener una opinión pública que exija sin ambages la defensa de los derechos de personas en situación tan vulnerable. Nuestra fe nos convoca a la tarea. Confiamos que los textos que presentamos nos aporten la fuerza de la información y el testimonio.  


Josep Buades, S.J.

Impresiones sobre el seguimiento a los deportados del Sahara

 

 


Josep Buades trabaja en el CEIM –Centro para la integración y formación de inmigrantes– y es coordinador del área de migraciones de la Compañía. Enviado por el Provincial de España, recorrió las carreteras marroquíes siguiendo el rastro de los convoyes. Junto con miembros de otras organizaciones, intentaban evitar la violación de los derechos que se estaba produciendo y trasladar su denuncia a la opinión pública española.

Eduardo J. Ruiz Vieytez

Derechos humanos al otro lado de la valla 


El Correo, 15-10-05

 


Eduardo J. Ruiz Vieytez es director del Instituto de Derechos Humanos Pedro Arrupe  –Universidad de Deusto–. El artículo analiza las responsabilidades de España en lo sucedido durante y tras las devoluciones a Marruecos de extranjeros desde Ceuta y Melilla. No sólo en el plano moral y político, también desde el punto de vista jurídico.   


Bashige Michel

Carta de un inmigrante africano a la sociedad española

 

 


“Estoy seguro de que si conociesen mi historia y la de mis compañeros no me obligarían a volver de donde vengo ni me abandonarían en un desierto...” A través de Umoya –Comités de solidaridad con África negra– nos llega este texto que podría ser suscrito por muchas personas.    



Declaración de los Defensores del Pueblo

Alicante, 17 de octubre de 2005

 


Declaración de los Defensores del Pueblo a favor del cumplimiento de los objetivos de erradicación de la pobreza y de los derechos humanos en el control de los flujos migratorios.    




Centro Social Ignacio Ellacuría

Octubre de 2005