Sabiduría ignaciana

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Ignacio escribió en los Ejercicios Espirituales unas reglas para ordenarse en el comer -las puedes encontrar en el recuadro final de esta pantalla-, indicaciones que ayudan a comer con buen gusto. Puesto que comer es una forma de consumir, tal vez podamos proyectar su luz también sobre el consumo, para ver qué perfiles destacan. Vayan pues algunas recomendaciones que encuentran apoyo en aquellas reglas ignacianas...



 1. Ánimo con los bienes sencillos y baratos. Tomar distancia de tantas cosas que nos saturan abre la oportunidad para ser auténticamente lo que somos.

2. Pero cuidado con los excesos. Hay cosas que sólo vienen bien en su justa medida. Y que fuera de ella nos perjudican.  

3. ¡Atención extrema a los productos de calidad, caros y sofisticados! Fácilmente caemos en la tentación de creer que los necesitamos, por lo que tendré que sospechar de mi “gusto distinguido” y mis “necesidades razonables”.

4. Viene bien, de cuando en cuando, experimentar un cierto síndrome de abstinencia. Sólo así podré sentir con claridad qué me falta y, por el contrario, qué no echo de menos y por lo tanto me sobra. 

5. ¿Cómo consumiría Jesús? No os olvidéis que lo hacía, pues le llegaron a llamar “comilón y borracho” (Mt 11, 29), pero seguro que no se dejaba esclavizar por ello. Cuando vaya a comprar algo, no vendría mal que me preguntara, ¿y Jesús qué haría?

6. Disfruta de las cosas, sí, pero no olvides que se trata sobre todo de disfrutar con las personas, con los acontecimientos, con la entrega personal, con la oración... Disfrutar con lo humano, no tanto con lo material, que muchas veces tiene mucho de inhumano. 

7. Sé señor de las cosas y no dejes que las cosas se enseñoreen contigo. Cuando las cosas nos cautivan, no andamos lejos de ser esclavizados. 

8. Antes de ir a comprar, siéntate un rato y piensa bien qué necesitas y para qué. Sólo así cuando vayas a la tienda o al supermercado podrás rechazar productos maravillosos, preciosos y buenísimos, que te atraen enormemente, pero que no te sirven para nada.















 


S. Ignacio de Loyola, "Reglas para ordenarse en el comer para adelante", en el Libro de los Ejercicios (nn. 210 - 217):

La primera regla es, que del pan conviene menos abstenerse, porque no es manjar sobre el qual el apetito se suele tanto desordenar, o a que la tentación insista como a los otros manjares.

La segunda: acerca del beber paresce más cómoda la abstinencia, que no acerca el comer del pan; por tanto, se debe mucho mirar lo que hace provecho, para admitir y lo que hace daño, para lanzallo.

La tercera: acerca de los manjares se debe tener la mayor y más entera abstinencia; porque así el apetito en desordenarse como la tentación en investigar son más promptos en esta parte, y así la abstinencia en los manjares para evitar dessorden, se puede tener en dos maneras: la una en habituarse a comer manjares gruesos, la otra, si delicados, en poca quantidad.

La quarta: guardándose que no caiga en enfermedad, quanto más hombre quitare de lo conveniente, alcanzará más presto el medio que debe tener en su comer y beber, por dos razones: la primera, porque así ayudándose y disponiéndose, muchas veces sentirá más las internas noticias, consolaciones y divinas inspiraciones para mostrársele el medio que le conviene; la segunda, si la persona se vee en la tal abstinencia, y no con tanta fuerza corporal ni disposición para los exercicios spirituales fácilmente vendrá a juzgar lo que conviene más a su sustentación corporal.

La quinta: mientras la persona come, considere como que vee a Christo nuestro Señor comer con sus apóstoles, y cómo bebe, y cómo mira, y cómo habla; y procure de imitarle. De manera que la principal parte del entendimiento se occupe en la consideración de nuestro Señor, y la menor en la sustentación corporal, porque assí tome mayor concierto y orden de cómo se debe haber y gobernar.

La sexta: otra vez mientras come, puede tomar otra consideración o de vida de sanctos o de alguna pía contemplación o de algún negocio spiritual que haya de hacer; porque estando en la tal cosa attento, tomará menos delectación y sentimiento en el manjar corporal.

La séptima: sobre todo se guarde que no esté todo su ánimo intento en lo que come, ni en el comer vaya apresurado por el apetito; sino que sea Señor de sí, ansí en la manera del comer, como en la quantidad que come.

La octava: para quitar dessorden mucho aprovecha que después de comer o después de cenar o en otra hora que no sienta apetito de comer, determine consigo para la comida o cena por venir, y ansí consequenter cada día, la cantidad que conviene que coma; de la qual por ningún apetito ni tentación pase adelante, sino antes por más vencer todo apetito desordenado y tentación del enemigo, si es tentado a comer más, coma menos.



Es una iniciativa de la Provincia de Loyola de la Compañía de Jesús en colaboración con CVX Bilbao y la Compañía de María
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